5 consejos para evitar clientes morosos

Los clientes morosos son un problema recurrente en las empresas, por la cantidad de trastornos que generan. ¿Quieres conocer trucos para evitarlos? Aquí te ayudamos con estos consejos. 

Cómo evitar clientes morosos: 5 consejos que te ahorrarán problemas y dinero

No nos vamos a engañar: evitar al 100 % los clientes morosos es imposible, porque en la actividad empresarial siempre hay un factor de incertidumbre. E, incluso, puede ser que un cliente solvente tenga un contratiempo grave que le impida afrontar la deuda. Además, el nivel de exigencia de garantías no es el mismo según el gasto que se vaya a hacer.

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Lo cierto es que no todos los consejos se pueden aplicar igual en todas las empresas. No es lo mismo una tienda de barrio que una distribuidora de bebidas, por ejemplo. Y no es lo mismo vender un bien que prestar un servicio. En consecuencia, y dependiendo del caso o de la empresa, tendrás que modular las medidas para que sean útiles.

Dicho esto, sí que hay algunos consejos de carácter general que puedes seguir para reducir la cifra de morosos. Y créenos, funcionan y rebajan los índices. Toma nota: 

1. Consulta los ficheros de morosos (ASNEF y RAI)

¿Un cliente te da mala espina y no sabes por qué? Bien, si se trata de una financiación o transacción de una cierta cuantía, compensa consultar el fichero ASNEF, si es un particular, o el RAI, si se trata de una empresa. Así sabrás si tu cliente está al corriente de pago. Son deudas reconocidas e impagadas, así que, si tiene alguna, quizás deberías descartar la operación. Y, en el caso de que sigas adelante, exigir alguna garantía de pago. 

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La consulta a este tipo de información es muy rápida y sencilla. Y, al final, es un primer filtro poderoso, así que, ante cualquier duda, deberías comprobar. 

2. Investiga al cliente (dentro de tus posibilidades)

Existen una serie de maneras de investigar a tu cliente, dentro de la legalidad, para comprobar su solvencia. La información del Registro Mercantil, referente a empresas, o del Registro de la Propiedad. Si unes eso a los ficheros de morosos, tendrás una idea de la capacidad financiera del cliente. Esto es especialmente importante cuando se trata de operaciones de una cierta cuantía. 

3. Contrata un seguro para empresas

Como hemos dicho antes, el riesgo cero no existe, pero sí hay algunos métodos para responder en caso de impago. La contratación de un seguro de empresas para impagos, por ejemplo, te servirá para impagos o incidencias. Si te dedicas al comercio internacional es imprescindible, pero también es recomendable si trabajas con grandes cantidades de mercancía. A la larga, te va a compensar lo que pagues de póliza, sin duda. 

La cantidad de seguros que hay son varios. Desde el impago propiamente dicho a la pérdida de mercancías, pasando por las diferencias de criterios. No obstante, aquí es crucial que sepas con claridad qué coberturas se van a asumir. 

4. Cobrar por anticipado o por pronto pago lo que sea posible

El cobro por anticipado o por pronto pago es una de las alternativas para eliminar el riesgo. Y, además, mejorarás la liquidez. Lo que sucede es que es una práctica minoritaria, que solo se da en determinados casos.

Por ejemplo, cobrar por anticipado solo se puede hacer en bienes de alto valor y/o muy escasos. No en vano, has de tener presente que aquí no suele haber pago diferido. Además, es una práctica que solo se hace en la primera o las primeras operaciones, con clientes desconocidos. Eso sí, ten presente que con esa práctica se va a eliminar todo tipo de riesgo. 

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Cobrar por pronto pago es una posibilidad más habitual, pero que se suele dar en operaciones de poco valor. En este caso, se paga al contado, ya sea en efectivo o con cheque. Eso sí, piensa que, en estos casos, el cliente puede pedir un descuento del 2 o 3 %. 

5. Domicilia los cobros

La domiciliación de los cobros SEPA es otra de las maneras de reducir los índices de morosidad y se hace con clientes recurrentes (en contratos de servicios o suministros, por ejemplo). Aquí lo que necesitas es la cuenta corriente del cliente y un escrito en el que ordene a la entidad financiera que se abonen todos los recibos a nombre del pagador. Los pagos, entonces, se harán por defecto con la periodicidad indicada.

La principal diferencia con respecto al pago por transferencia es que el cliente no se tiene que tomar la molestia de hacer el ingreso. Y, en ocasiones, existen retrasos en los pagos por una cuestión de desidia, no por falta de capacidad. De esta manera, se reducen las posibilidades de que haya clientes morosos

En resumen

Evitar clientes morosos es más fácil si sigues estos consejos y tienes una cobertura legal. En ASSA contamos con varias pólizas de seguros para PYMES y autónomos. ¿Quieres vender con tranquilidad? ¡Contáctanos para conocer más acerca de nuestros servicios!

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